jueves, 26 de septiembre de 2013
sábado, 8 de enero de 2011
HERNIA HIATAL
Se denomina HH al
desplazamiento de la unión esófago-gástrica (UEG), desde el abdomen hacia el
tórax, a través del hiato esofágico. La UEG está influenciada por el juego de
presiones entre dos cavidades, y puede desplazarse hacia arriba, a través del
hiato en contra de la gravedad.
El hiato (que es el
orificio del diafragma por donde pasa el esófago desde el tórax al abdomen)
suele estar dilatado en la Hernia Hiatal, y la crura (el músculo diafragmático
que constituye el hiato) no ejerce presión en el lugar adecuado (sobre el
cuerpo gástrico, y no sobre el EEI). Al desplazarse y perder su fijación
posterior, el Esfinter Esofágico Inferior (válvula entre el esófago y el
estómago) pierde presión de reposo. Además, al desaparecer el ángulo de His, la
forma que adopta la UGE simula un embudo invertido, lo cual favorece el camino
del contenido gástrico hacia el esófago. Esta disposición anatómica favorece
las RTEEI, aunque muchas veces en la manometría no se registra presión en el
EEI, por lo cual presentan una relajación casi permanente del EEI.
La consecuencia de
la HH, es que se desarma anatómicamente el COMPLEJO ESFINTERIANO. Por lo tanto
falla la válvula que debe impedir el reflujo entre el esófago y el estómago.
ENFERMEDAD por REFLUJO GASTRO-ESOFAGICO
La enfermedad por reflujo gastro-esofágico (ERGE)
se define por los síntomas o el daño en la mucosa, que produce el reflujo del
contenido gástrico hacia el esófago o estructuras supra-esofágicas (faringe,
laringe, vías aéreas, etc). Tiene una alta prevalencia en la población
occidental y su incidencia parecería seguir en aumento.
Los pacientes suelen convivir con sus molestias
mucho tiempo previo a la consulta, probablemente por acostumbramiento a los
síntomas. La gravedad de la ERGE es habitualmente jerarquizada solo en base a
los síntomas, aunque se debe ser cuidadoso, ya que existe progresión de
lesiones por RGE poco sintomático.
El objetivo principal del tratamiento no solo
debe controlar la sintomatología, sino que debe también prevenir y curar las
complicaciones a nivel epitelial.
La activación de la secuencia
metaplasia-displasia-neoplasia (complicación más severa), ha aumentado
dramáticamente en los últimos años. Esto sucede, mientras se dispone de medicación
cada vez más efectiva, para el control de la secreción del ácido gástrico y los
síntomas que el mismo produce.
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